miércoles, 1 de diciembre de 2010

AUNQUE NO QUIERAS,TE ACOMPAÑA EL FUSIL,LAMENTABLEMENTE TE HAN OBLIGADO

FRATERNIDAD DEL FUSIL

Con mis dedos lo acaricio,
tenaz y fiel compañero.
Su iquebrantable amistad
me enseña como un ejemplo
lo que es lidiar sin flaquezas,
sirviendo de parapeto
contra las balas que llegan
buscando encontrar mi cuerpo.

Con aspereza acaricio
su frio metal de acero,
oscuro tunel cargado
que en los minutos intensos
de la contienda enrojece,
se nombra y late en el fuego.

De inquebrantable amistad,
lose,lo palpo,lo siento:
lo comprendo cuando vamos
camino de bosque adentro,
y buscando su calor,
al caño negro me aferro.
¡Que erguido cuando entre sombras
avanza mi regimiento!
¡Y que recio cuando siente
orgulloso su desprecio
por los que enfrente se arrastran,
sigilosos y en acecho!
¡Que firme cuando penetra
malezas,firme guerrero!

Este fusil es  amigo
que me acompaña en el hecho
de sangre que se desata
por una verdad de pueblo.

Y cuando llega la noche
-posada en el campamento-
despues de ver la jornada
del plomo en su caño experto
( sin que duerman esos hombres
tendidos sobre sus puestos ),
reposa a mi lado,en  frio,
tenaz, a medias despierto
como yo, como los otros,
que no olvidamos el eco
de los pasos rezagados
del enemigo siniestro.
Entonces, en la batalla
cuando se nombra a este pueblo,
se templa de un rojo vivo,
y soberbio,perfila su boca negra
destacandose el primero.
Lucido hermano y amigo,
sobre mis brazos lo siento.